hi. café de mujeres. subrayadas i: domesticidad en guerra
- Daniela Vago
- 8 may 2019
- 3 Min. de lectura

"El primer deber de una escritora" escribió Virginia Woolf "es matar al Ángel de la Casa". En su serie de óleos con tinta de 1947, la artista feminista Louise Bourgeois anticipa una crítica al binomio mujer-casa, donde retrata una identidad femenina que se diluye en favor de una arquitectura doméstica que la subyuga. De este modo, la casa ha servido como trasfondo para figurar una realidad que, a la vez que fijó física y simbólicamente al ser femenino al espacio doméstico y privado, despertó la toma de conciencia feminista respecto a su propia realidad individual. Transformados y encubiertos, durante siglos los modelos normativos femeninos han buscado nuevos canales de difusión y reproducción: matar al "Ángel de la Casa" ha significado una lucha constante para el feminismo.
Entre la historia, la filosofía y la economía, el seminario café de mujeres invita a la reflexión, al encanto o a la polémica. A partir de estrategias pedagógicas alternativas que permitan lecturas disciplinares a contrapelo, el primer encuentro -subrayadas I- se propuso revisar discursos, instalaciones arquitectónicas, disposiciones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas y morales filantrópicas que construyeron los modelos normativos de la mujer desde la antigüedad hasta finales del siglo XIX. Lejos de las explicaciones biologicistas, las contribuciones del movimiento feminista y la teoría de género permitieron situar la propia subjetividad femenina como construcción de prácticas discursivas y relaciones de poder, de modo que entenderla implica una labor de deconstrucción que evidencia genealogías y mecanismos de producción, dominación económica, cultural y socio-política, entre otros.
A partir de lecturas comentadas, atravesamos el primer ejemplo documentado de un hombre diciéndole a una mujer “que se calle” y la consecuente construcción del discurso público habilitado como definición del género masculino: ¿Homero machista? Examinamos la reedición de algunos dilemas contemporáneos en torno a la cuestión del control estatal, clerical y patriarcal del cuerpo femenino, el aborto, el matrimonio y la maternidad, la prostitución y la renovada irrupción de las mujeres en el campo de la lucha popular que encuentra su paralelismo con el año mil: el primer movimiento con base de mujeres, la caza de brujas, los crímenes reproductivos y las violaciones colectivas legitimadas. Nos detuvimos en las reglamentaciones, subsidios e institucionalización de burdeles que formaron parte de la órbita del Estado y la Iglesia hacia el siglo XV: prostitutas “protegidas” de las agresiones callejeras y hombres “satisfechos” fuera del matrimonio. Al calor de Emilio y Sofía, retomamos las discusiones entre Rosseau y Mary Wollstonecraft sobre la “complementariedad” de los sexos: el feto se vuelve ciudadano y el útero, territorio público. Hijo no querido de la Ilustración, el feminismo nace y se articula como filosofía política y movimiento social: “hacia dentro de lo público” o “hacia fuera de lo privado”. Si la dominación masculina se produce controlando, sentimentalizando e ideologizando la sexualidad, las trasformaciones efectuadas en la institución familiar y los cambios en las ideas acerca de la responsabilidad que tienen padres y madres ante los hijos/as desde el siglo XVII, nos permitieron observar cómo se reunieron bajo la rúbrica de la responsabilidad materna, tareas y funciones de la reproducción de la fuerza de trabajo que cristalizaron espacios, roles, actividades y derechos. Expusimos el nacimiento de casa modera, la familia nuclear y las nuevas lógicas afectivas en el matrimonio que soslayan puntos de inflexión en la formación de una idea de privacidad en las clases burguesas del siglo XIX. Cuando este modelo burgués se impone a todas las clases sociales hacia el siglo XX, algunas feministas van a luchar por la igualdad del salario, sin cuestionar el rol de la mujer como ama de casa y madre, ni sus derechos de seguridad social adscriptos a la condición de trabajador de su marido. Exhibimos la visibilización del problema de la mujer trabajadora hacia el siglo XIX que cuestionó la tesis simplificada de la disociación en ámbitos de producción y reproducción (el trabajo y la casa), e incompatibilizó feminidad y trabajo asalariado: la naciente economía política se encargó de discutir los términos salariales “del trabajo de las mujeres”. Por último, recorrimos el viraje a la ciencia como fuente privilegiada de legitimación ideológica y productora de una concepción de la mujer aún más deficiente: nuestras “eternas adolescentes histéricas” dan nacimiento al psicoanálisis.

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